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jueves, 21 de febrero de 2019

Buscando a Pi

Seguro que ya conoces el número Pi (π). Ese 3,14 que usamos para calcular perímetros de circunferencias y superficies de círculos. Pero Pi no es 3,14, es mucho más.

Pi es un númro irracional. Esto quiere decir que Pi no puede expresarse como una fracción mn, donde m y n son enteros  y n es diferente a cero. Es por esto por lo que el número Pi tiene infinitos decimales.


Pero ¿de dónde sale Pi? Pues Pi es la relación entre el perímetro (o longitud)  de de una circunferencia y su diámetro. Si tomamos una circunferencia de diámetro 1, su perímetro mide Pi.



Entonces ya sabemos cómo calcular el perímetro de una circunferencia conociendo su diámetro o su radio.
Perímetro = π · Diámetro = π · D = π · 2 · r = 2·π·r
¿Y cómo sabemos el área del círculo? Pues vamos a tratar de desmostrarte esa fórmula que ya conoces:
A = π · r²
APROXIMACIÓN A CUADRADOS
Vamos a empezar dibujando un cuadrado que englobe el círculo.

Ahora vamos a calcular el área de este cuadrado.

Acuadrado = l · l = D · D = 2r · 2r = 4r²

Como este cuadrado es mayor que el círculo su área también lo es: π r² < 4r²

Ahora vamos a calcular el área del cuadrado inscrito en el círculo.  Esto vamos a hacerlo de dos formas distintas: como lo haría un listillo y como lo haría un bruto.

Método del listillo:

Un listillo rápidamente se daría cuenta de que el valor de la diagonal de este cuadrado es el diámetro del círculo. Entonces podemos usar el triangulo de Pitágoras para calcular los lados del cuadrado. 
D² = l² + l² = 2 · l²

l= √D²/2


Y por tanto el área de este cuadrado es:

Acuadrado = l · l = √D²/2 · √D²/2 = D²/2 = (2r)²/2  = 4r²/2 = 2r²

Método del bruto:

Un bruto dividiría el cuadrado en cuatro triángulos iguales y después crearía un rectángulo con estas cuatro piezas triangulares.

De esta manera llegaría de la misma forma a la ecuación del área:

Acuadrado = Arectángulo = b · h = 2r · r = 2 r²

Como este cuadrado es menor que el círculo su área también lo es: 2 r² < π r²

Así que con la aproximación a cuadrados hemos obtenido que: r² < π r² 4r²


APROXIMACIÓN A HEXÁGONOS

¿Quieres concretar un poco más el número π? Vamos a repetir el proceso pero con hexágonos en lugar de cuadrados.

Comenzamos inscribiendo el hexágono dentro del círculo.

Y como hemos visto que el Método del bruto es más cómodo de entender vamos a aplicarlo dividiendo el hexágono en seis triángulos equiláteros iguales.

Ahora movemos los triángulos de esta forma.


Por último calculamos el área del romboide resultante. ¿Recuerdas la fórmula del área del romboide? Si no es así, no te preocupes. Vamos a aplicar de nuevo el Método del bruto y... ¡un rectángulo!


¿Sabemos las medidas de este rectángulo?

Parece claro que su base es igual a tres veces el lado del triángulo, pero ¿y la altura?

Pues dividimos uno de los seis triángulos equiláteros en los que hemos dividido el hexágono inscrito trazando su altura (h) y obtenemos dos triángulos rectángulos iguales en los que podemos aplicar el triángulo de Pitágoras como hacía el listillo.


Si prestamos atención, nos damos cuenta de que conocemos el valor de la hipotenusa a, ya que se trata del radio del círculo y el valor del cateto menor b, ya que coincide con medio radio del círculo. Utilizamos el triangulo de Pitágoras y...

Por lo que ya conocemos la base del rectángulo (tres veces el lado del triángulo) y la altura, por lo que podemos calcular su área:



Como este hexágono es menor que el círculo su área también lo es: 
A su vez, como el hexágono se aproxima mejor al círuclo que el cuadrado, tenemos:



Ahora dibujamos el hexágono que inscribe al círculo.

Al dividir el hexágono en seis triángulos equiláteros iguales obtenemos unos triángulos de los que, a priori, solo conocemos que sus alguras, h, son iguales al radio, r. Por lo que esta vez resulta más complicado obtener las medidas de cada triángulo para poder calcular el área total del hexágono. Así que vamos a simplificar cálculos y vamos a optar por la Relación de Semejanza.

Conocemos que la altura, h, de uno de los seis triángulos equiláteros que compone el hexágono inscrito era 
y su base era el radio, r. Y conocemos que la altura, h, de uno de los seis triángulos equiláteros que compone el hexágono que inscribe es el radio, r. Así que aplicando la Relación de Semejanza podemos calcular la longitud de su base (llamamos B a la base de uno de los triángulos equiláteros que forman el hexágono que inscribe la circunferencia y A a la altura del mismo, llamamos b a la base de uno de los triángulos equiláteros que forman el hexágono inscrito en la circunferencia y a a la altura del mismo).


Con estos datos ya podemos calcular la superficie del romboide o rectángulo resultante.


Como este hexágono es mayor que el círculo su área también lo es: 

Así que a modo de resumen tenemos que:

O dicho de otra forma:


Este método de asemejar el círculo a polígonos de los que sí sabemos calcular el área nos permite ir acercándonos poco a poco al valor de Pi.
Al ser Pi un número irracional esto se podría repetir hasta el infinito. ¿Te animas a seguir?



miércoles, 20 de febrero de 2019

Reforzando

¡Hola Pitáblogers!

Llevamos un tiempo sin recomendaros magníficos canales de YouTube sobre matemáticas. Os dejamos algunos en esta publicación.

En este canal un profesor de matemáticas juega, hace pruebas y experimentos matemáticos. El profesor es una mezcla entre profesor y cómico, le siguen más de 250 mil suscriptores. ¿Le conocemos?

Es una plataforma de apoyo para matemáticas con lecciones sobre temas específicos. ¡A por ello!

Si quieres encontrar un canal con temas matemáticos muy prácticos e interesantes, no te lo pierdas.

Un docente con miles de vídeos de matemáticas y física. Además, cuenta con su propio blog con el mismo nombre. ¡Muy recomendado!

Este canal está dedicado sólo a los números. Muy a tener en cuenta si tienes dudas sobre algún tema concreto o te interesa algún truco matemático (que tiene muchos).

No te dejes ninguno por ver. ¡Te sorprenderán!
Imagen relacionada

lunes, 11 de febrero de 2019

Desmos

¡Volvemos con novedades y estamos seguros de que te van a encantar!

Te presentamos otro programa online para que desarrolles tu creatividad practicando matemáticas. ¿Te suena raro?

Espera y verás...

Desmos es una calculadora gráfica en la que se representa de manera inmediata cualquier ecuación que indiques para después poder descargar su gráfica, tabla de valores, su expresión... También dispone de variaables, listas, parcelas, rejillas, etc. 

La web dispone de una pestaña de "Creative Art" que seguro te encantará. ¿Estás intrigado? Te mostramos un ejemplo chulísimo aquí de Mickey Mouse. Pica el enlace inferior y verás cómo está hecho.





Como siempre puedes acceder a la web clickando aquí o en la barra de la derecha en enlaces.



miércoles, 6 de febrero de 2019

Sistema Binario

¡Hola Pitáblogers! ¿Qué os pareció la entrada de ayer de las diferentes formas de representación numérica? ¿Os animásteis a solucionar los problemas que dejamos planteados?

Siguiendo con alternativas al sistema decimal, hoy queremos hablaros del sistema binario, casi tan extendido como el decimal. El sistema binario es la base de los ordenadores y se compone solo de los números 0 y 1. Donde la información se escribe como cadena de bits con dos posiciones: 1 (activo) y 0 (inactivo). 
La imagen superior es la representación en sistema binario de una palabra. ¿Sabrías decirnos qué palabra es?

Como ayuda, utiliza este enlace que te llevará a una página que convierte números decimales en binarios y viceversa. Por otro lado, si pulsas aquí, verás una tabla donde se asocia a cada letra un número. Es el llamado Código ASCII

Para realizar este post hemos obtenido parte de la información de la siguiente web:

http://agrega.juntadeandalucia.es



Existen exactamente 10 tipos de personas:
las que entienden el sistema binario y las que no.


martes, 5 de febrero de 2019

¿Contamos?

¡Hola Pitáblogers! Siguiendo con la historia de ayer de "El 1 nunca fue un soldado" y las distintas representaciones numéricas, hoy queremos profundizar un poquito más en distintas formas de representación numérica. 
Desde que se tienen vestigios del ser humano, se tiene constancia de que empleaban técnicas para contar. Primeras operaciones matemáticas a un nivel muy básico, pero que les permitía contar cosas cotidianas, ya que el contar es algo intrínseco al ser humano.

Cada cultura tenía una forma diferente de contar y de representar los números hasta que se llegó al sistema decimal actual. Algunas de las representaciones numéricas más conocidas fueron las siguientes:
Sistema de numeración Egipcio

Banco de imágenes del CNICE cc by-nc-sa

Sistema de numeración Maya
Sistema de numeración Romano
I=1
V=5 C=100
X=10 D=500
L=50 M=1000 

Sistema de numeración Chino 
Aunque  aparentemente estas representaciones no tienen nada en común, si los analizamos detenidamente veremos que tienen algo en común.

Se trabaja con una pequeña cantidad de símbolos que al escribirlos repetidas veces representan números más grandes. 

En algunos sistemas el valor del símbolo es siempre el mismo, sin embargo en otros depende del lugar que ocupa.
Practiquemos con un ejemplo que hemos obtenidos del portal AGREGA de la Junta de Andalucía: el número 2316 se escribe en numeración romana MMCCCXVI.
El mismo número, en egipcio, se representa: 


Debes tener en cuenta que al igual que ocurre en la actualidad en el mundo árabe, se escribe de derecha a izquierda.
Por último, en chino, dicho número se escribe: 

Como puedes ver, lo anterior se lee como dos veces mil, tres veces cien, una vez 10 y seis unidades.  

¿Qué os parece si practicamos lo aprendido? ¿Quien se anima a comentar las respuestas?

Os animo a que paséis a decimal los siguientes números:
1. El número romano: 
MCL
2. El número chino: 
3. El número egipcio:3    

El 1 nunca fue un soldado.


¡Hola Pitáblogers!
En la entrada de hoy nos gustaría que conocieseis una historia de Clara Ruíz y Raquel García Ulldemolins. Es una bonita forma de ver los números, las operaciones matemáticas, y la historia en general. ¡Esperamos que os guste!


-El uno es un soldado, haciendo la excursión…
-No, la instrucción, que no te enteras…
-Las instrucciones no las hacen los soldados, ¿sabes? Las instrucciones son los papeles que vienen en las cajas… -respondió enfadado Ven (se llama Venancio, pero le gustan que le llamen Ven, como el de los alienígenas ése).
-Pero es que el uno no es un soldado, eso es sólo para nenes pequeños -se burló Samuel, (al que le gustan que le llamen Sal, porque le da más sabor que Sam, dice él, claro, que tiene más salidas que el metro).
-Pero tú no sabes más que mi seño, gafotas -respondió con un deje de tristeza porque no le gustaba que le recordase tan a menudo que era el más pequeño de la casa.
Bueno, aunque el más pequeño era Gauss, el perro. Le pusieron ese nombre por ser el perro más listo de todos los perros, sin lugar a dudas. Si será listo, dicen Sal y Ven, que cada vez que se acerca un extraño a la verja de la casa se presenta él mismo: “¡Gauss, Gauss, Gauss, Gauss!”
-No, tu seño sabe que el uno es el uno, siempre lo fue, un palito largo y otro corto, formando un ángulo agudo.
-¡Que no me hables más de ángulos que estoy en primero y no te entiendo nada! –protestó Ven cada vez más desconsolado y enfadado.
-Eso no es del todo cierto, Sal -intervino Mati que acababa de entrar en el salón.

-¡Hola, Mati! -dijeron los dos hermanos a la vez. Cuando ella llegaba, la diversión estaba asegurada y las discusiones se resolvían, porque eso es lo bueno de las mates, que no dejan lugar a dudas.

-Hola, chicos. ¡Wow. Estáis más altos! Bueno, pues como os decía, el uno no siempre ha sido como dice Sal, de hecho, en Japón el 1 se escribe así 一.
-¿Y el 2? –preguntó Ven.
-Pues 二 -contestó Mati.
-Es más fácil –dijo alegremente Ven.
-Bueno, si escriben el 1 en modo formal sería 壱, que ya no es tan fácil, ¿no crees? —siguió hablando la pelirroja— Además, escribir en japonés es mucho más complicado. Pero a lo que íbamos, a lo largo de la historia, el 1 tuvo diferentes representaciones. Para los egipcios, el 1 era sólo un palito en vertical…
-Sin an-gu-li-tos —dijo con retintín Ven, mirando de reojo a Sal.

-Sí, sin angulitos —continuó Mati— Para los babilonios y los sumerios, el 1 tenía forma como de embudo. Para los mayas y los aztecas, el 1 era un puntito.

-¡Qué punto! -añadió Sal que estaba alucinando con la historia y seguía las explicaciones con los ojos de par en par.

-… Los griegos de la antigüedad lo representaban con la letra α, los romanos con una I…

-Eso ya lo hemos visto en el cole, Mati -dijo Sal, arrepintiéndose interiormente de haber cometido esa imprecisión del angulito por haber olvidado la numeración romana.

Y Mati rellenó su pizarra mágica (la hacía aparecer y desaparecer según su antojo y criterio) con algunas representaciones más del 1 a lo largo de la historia y en distintas culturas.


-¡Cómo mola, Mati! Me gusta éste, es chuli chuli -dijo Ven apuntando con su dedito sobre la escritura del 1 en tamil.
-Pues a mí me gusta más el 1 europeo, que tiene angulito -remató Sal con ironía, guiñando un ojo a Mati, dispuesto a chinchar a su hermanito.
-Pero es que el 1 del angulito no es originalmente europeo —siguió contándoles Mati— Los números que usamos nosotros se conocen como números arábigos porque fueron los árabes los que los introdujeron en Europa, aunque en realidad proceden de la India, como el tamil que le gusta a Ven. Así, que filosóficamente, estáis de acuerdo.

Los dos niños se miraron y se sonrieron, porque siempre Mati y sus historias les ponían de muy buen humor.

-Bueno —aceptó con resignación nuestro gafotas— pero desde luego, el uno nunca fue un soldado, ¿a qué no?
-Pues… —dudó cómicamente Mati— verás , ¿sabéis multiplicar?

-Yo sí, yo sí —gritó con alegría Ven, y era verdad porque Sal le había enseñado.
-¿Cúanto es 1×1?
-Vaya, qué tontería… —se desilusionó Ven— 1.
-¿Y 11×11?
-Pues 11×10 es 110, porque sólo hay que añadir un cero, y más 11 más… —calculaba mentalmente Sal— 121.
-Muy bien, ¿y 111×111?
Ven se quedó serio, pero Mati le prestó su calculadora con un guiño, mientras Sal, muy digno, siguió calculando mentalmente:
-111×100=11100, tengo que sumarle 111×10 que son 1110, eso da…12210, más 111…son 12321, creo…
-Crees bien, y ¿1111×1111?
-Ay. Mati, me canso. Haz esa con la calculadora, Ven.
-1234321.
-¿Lo véis ya? —preguntó Mati
En la pizarra de la pelirroja estaba escrito:
  

1×1=1
11×11=121
111×111=12321
1111×1111=1234321

 
-¡Wow! Cómo mola… —dijo Ven con sus ojos como platos.
-Entonces, ¿11111×11111 es 123454321? —preguntó Sal.
-Sí, muy bien, chicos.
Mati terminó de escribir
 

-Podríamos decir que los 1 fueron unos soldados que ayudaron a construir las pirámides —se burló Mati.
-Eso no es verdad –-gritaron, riendo, al unísono Ven y Sal, sabían que ella siempre ponía a prueba su espíritu crítico con alguna broma.
-¿Que no? ¿Y qué me decís de esta otra pirámide?

-Toma, es verdad, Sal, mira… —susurró Ven al oído de su hermano.
-Que no, Ven, mírala se está aguantando la risa…
-Pensadlo, chicos, tengo que irme.

Se despidieron de Mati y se quedaron pensando un rato, al cabo del cual Sal dijo muy, muy convencido:

-¡Lo que es seguro, se-gu-rí-si-mo, es que el 2 no es un patito!


¿Que os ha parecido esta historia? Si tenéis curiosidad, echad un vistazo al blog del que hemos obtenido esta historia y descubriréis muchas otras historias divertidas de contar y aprender conceptos matemáticos. 

Os dejo el enlace del blog: http://pequenoldn.librodenotas.com/matiaventuras/946/el-1-nunca-fue-un-soldado


Paradojas matemáticas II


¡Hola Pitáblogers! ¿Os quedasteis con ganas de más paradojas en la entrada anterior? Parece que esta sección ha tenido éxito entre nuestros lectores, así que, no os preocupéis, aquí vienen nuevas paradojas para que reflexionemos sobre ello. 
 
Esta nueva historia la hemos cogido del libro ¡Ajá! Paradojas que hacen pensar, de Martin Gardner y traducido por Luis Bou. ¡Empezamos!



A los filósofos griegos les
gustaba referir el caso de un
cocodrilo que le arrebató su
bebé a una mujer.
Cocodrilo: ¿Voy a comerme a tu
niño? Responde correctamente
y te lo devolveré ileso.
La madre: ¡Ay, ay, ay! ¡Te vas a
comer a mi hijito!
 



Cocodrilo: Humm... ¿Qué debo
hacer? Si te devuelvo el nene lo
que has dicho será falso. Debería
habérmelo comido ya... Decidido,
no te lo devuelvo.
La madre: ¡Tienes que hacerlo!
Si te comieras a mi nene yo
habría contestado correctamente, 
así que tienes que dármelo


El pobre cocodrilo estaba tan embrollado que dejó escapar al niñito.
La madre lo asió de un brazo y huyó.
Cocodrilo: ¡Cáscaras! ¿Por qué no me diría que le devolviera el chiquillo?
¡Ahora estaría yo disfrutando de un bocado exquisito!


El cocodrilo tiene un dilema: tiene que comerse al niño y tiene que devolverlo, las dos cosas al mismo tiempo. La madre fue muy lista. Supongamos que hubiera contestado:

«Vas a devolverme a mi hijito». En tal caso el cocodrilo hubiera podido devolverlo o comérselo, a su capricho, sin contradecirse.
Si lo devolviera, la madre habría contestado correctamente, y el cocodrilo, cumplido su palabra. Por otra parte, de ser lo bastante malvado, puede comerse al nene. De esta forma, lo afirmado por la madre sería falso, liberando al cocodrilo de la obligación de soltar al niño.

Fuente: ¡Ajá! Paradojas que hacen pensar, de Martin Gardner con la traducción de Luis Bou.